Katya McEwen cuenta cómo llegó a esa cifra en ingresos totales (no MRR) sumando todas sus comunidades en Skool, ya descontadas comisiones, pagos de afiliados y sus propias suscripciones. Le interesa a quien está lanzando o relanzando una comunidad en la plataforma.
La autora explica que abrió su primera comunidad en Skool en mayo de 2025 sin un plan claro: llegó a superar los 100 miembros y luego la comunidad se apagó. Cuenta que tardó en cerrarla porque tenía un vínculo personal con ese proyecto, lo que le hizo dispersar esfuerzos entre demasiadas comunidades a la vez.
El cambio llegó en septiembre de 2025, cuando decidió tomarse Skool en serio y probó su propio método de lanzamiento, con el que según cuenta generó 8.000 dólares en una campaña. A partir de ahí dice haber entendido Skool no como una simple plataforma sino como un ecosistema: compra y actualización con un clic, comunidades que colaboran entre sí, usuarios que pertenecen a varias a la vez, Growth Boost, afiliados y descubrimiento.
Entre los aprendizajes que comparte destaca ceñirse a una sola fuente o metodología en vez de mezclar consejos contradictorios, y detectar dónde está el fallo real del negocio: si el problema es de marketing (falta de visitas) o de ventas (visitas que no convierten).