La versión rápida
Si en tu comunidad no habla nadie, publicar más no lo arregla. La mayoría de lo que se publica no pide respuesta: es información, y a la información no se le contesta. Lo que mueve una comunidad son publicaciones que dejan un hueco que alguien puede rellenar, unos pocos hilos permanentes a los que se vuelve durante meses, y que al principio contestes tú. Y conviene decir por escrito qué vas a dar y qué no, antes de prometer algo que no aguanta con el triple de gente dentro.
Tienes cuarenta miembros. Publicas dos veces por semana. Y llevas un mes sin un solo comentario.
La conclusión a la que llega casi todo el mundo es que falta contenido. Así que se publica más, mejor, más largo. Y el silencio sigue igual, con la diferencia de que ahora estás cansado.
El problema no es cuánto publicas. Es qué publicas y a quién se lo estás pidiendo. Y ese “a quién” no es una idea vaga: si no tienes a alguien concreto en la cabeza, cada semana vas a inventarte un tema y ninguno va a interpelar a nadie.
La mayoría de lo que publicas no pide respuesta
Coge tus últimos cinco posts y hazte una pregunta por cada uno: ¿qué se supone que tiene que hacer alguien después de leerlo?
Si la respuesta honesta es “enterarse”, ahí está el problema. A la información no se le contesta. Se lee, se asiente y se sigue bajando.
Un post informativo bien escrito puede tener cien lecturas y cero comentarios, y eso no es un fallo de la gente. Es que no le has dejado sitio.
Lo que provoca respuesta es lo que deja un hueco. Una pregunta concreta, una decisión a medias, algo que te ha salido mal, una lista incompleta que pide que la completen.
La diferencia entre “cinco formas de captar miembros” y “estas son las tres que he probado, ¿qué me falta?” es enorme, y es la misma información.
El primero que habla necesita compañía
Hay una parte de esto que no es de contenido, es de contexto.
Nadie quiere ser el único que ha comentado en un hilo vacío. Se siente expuesto, y encima parece que la comunidad está muerta, lo cual da mala impresión de uno mismo por estar ahí.
Un hilo con tres respuestas invita a la cuarta. Uno con cero no invita a nada.
De ahí sale la regla más incómoda de todas: al principio, contestas tú. Con tu nombre, aportando de verdad, no poniendo “gran aporte”. Respondes a quien escribe, preguntas más, cuentas tu versión. Y si has publicado una pregunta y nadie contesta en dos días, la contestas tú primero para que quien llegue vea que ahí se puede hablar.
Lo que no vale es fingir que son otros. Eso se descubre y arrasa con la confianza.
Los posts ancla
Estuve mirando por dentro un hub gratuito de unos nueve mil miembros, de los que funcionan, para ver qué tenía que no tuviéramos los demás.
Lo que encontré no fue un ritmo alto de publicación. Fue lo contrario: cinco publicaciones que no caducan y a las que la gente seguía llegando meses después. Entre ellas concentraban casi toda la conversación del espacio.
Los tipos que se repiten y funcionan:
- La bienvenida con presentación. Cada persona que entra se presenta ahí. Es el que más participación acumula porque cada miembro nuevo lo alimenta, y de paso te dice quién ha entrado y qué busca.
- El de las victorias. Cuenta algo que te haya salido bien esta semana. Da prueba social sin que tengas que pedir testimonios.
- El de “en qué estás atascado”. Le pone tema a la comunidad y te da el temario de tus próximas clases.
- El que pide qué quieren que hagas después. En vez de decidir tú el contenido a ciegas, que lo pidan ellos. Lo que pidan lo van a consumir.
El más listo que vi es uno que pedía dejar algo en el comentario para recibir algo a cambio. Duplicaba los comentarios de cualquier otro hilo, porque comentar deja de ser un favor y pasa a ser el precio de algo que quieres.
Y el que más participación tenía de todos era el que pedía a los miembros ayudarse entre ellos a conseguir algo concreto. Ahí la comunidad no está hablando contigo, está hablando entre sí, que es cuando deja de depender de ti.
Pon las conversaciones donde se puedan encontrar
Un feed corrido se traga todo lo bueno en dos semanas. Si alguien pregunta algo interesante y se responde bien, esa respuesta debería poder encontrarse dentro de tres meses.
Dos cosas baratas que ayudan:
Categorías pocas y claras. Tres o cuatro. Si haces diez, la gente no sabe dónde publicar y publica en la general, que era lo que querías evitar.
Y engancha las dudas al contenido. Cuando alguien pregunta algo que responde a una clase o a un post tuyo, enlaza desde ahí al hilo. La respuesta vive una sola vez, con su contexto y sus comentarios, y quien llega aterriza donde puede seguir preguntando.
Copiar la respuesta en dos sitios parece más cómodo y es peor: una de las dos copias envejece, y nunca sabes cuál está leyendo la gente.
Di lo que vas a dar, y lo que no
Este es el consejo que menos se sigue y el que más disgustos ahorra.
Cuando empiezas, con quince miembros, puedes responder a todo el mundo en diez minutos. Y como puedes, lo prometes. El problema llega a los doscientos, cuando no puedes, y entonces no es que hayas bajado el nivel: es que estás incumpliendo algo que dijiste.
Lo que hace la gente con oficio es declararlo por escrito desde el principio. Algo así como: aquí no se responde al momento, se lee todo, y lo que se pregunta muchas veces acaba convertido en una clase.
Poner el listón donde puedas sostenerlo con el triple de gente dentro y cumplirlo siempre gana a prometer mucho y fallar el mes que estés liado.
Y una cosa que sí se mide
Si quieres saber si tu comunidad está viva sin engañarte, no mires el número de miembros.
Mira cuántas personas distintas han escrito algo esta semana. Ese número no se puede maquillar, no sube por publicar más, y es el único que se parece a la salud real del sitio.
Si esta semana han escrito tres, el trabajo no es publicar el cuarto post. Es conseguir que escriba la cuarta persona.
Preguntas frecuentes
¿Por qué no habla nadie en mi comunidad?
Casi siempre por dos motivos a la vez: publicas cosas que no piden respuesta, y el primero que fuera a contestar no ve a nadie más contestando. El silencio se alimenta solo, y no se rompe publicando más.
¿Cuánto contenido hace falta para que una comunidad se mueva?
Menos del que parece. Una comunidad que publica cinco cosas a la semana y no consigue un comentario está peor que una que publica una y genera veinte. Lo que mide la salud es la conversación, no el volumen.
¿Qué es un post ancla?
Una publicación que no caduca y a la que la gente sigue llegando meses después: el hilo de presentaciones, el de victorias, el de dudas. En un hub gratuito de nueve mil miembros que analicé, cinco posts ancla concentraban casi toda la conversación del espacio.
¿Está mal empezar respondiéndome a mí mismo?
No, es lo que hay que hacer al principio. Un hilo con tres respuestas invita a la cuarta y uno con cero no invita a nada. Lo que está mal es simular que son otras personas: puedes comentar tú, con tu nombre, aportando de verdad.
¿Conviene prometer respuesta rápida a los miembros?
No prometas lo que no vas a poder sostener con el triple de miembros. Es mejor declarar por escrito qué haces y qué no, por ejemplo que no respondes al momento y que lo que se repite acaba convertido en una clase. Poner el listón bajo y cumplirlo gana a prometer mucho y fallar.