La versión rápida
Si cada semana tienes que decidir de qué hablar, no tienes un problema de creatividad: no sabes a quién le hablas. El avatar útil no son datos demográficos, es en qué momento está la persona, qué ha probado ya y qué le frena. Y no se adivina, se escucha: con las preguntas de entrada, un hilo de presentaciones, una encuesta corta y leyendo lo que esa gente ya escribe en otros sitios. De ahí sale el temario, ya escrito con sus palabras.
Hay una señal que delata que algo no está definido, y es esta: cada semana te sientas a decidir de qué vas a hablar.
Si eso te pasa, el problema no es que no se te ocurran ideas. Es que no tienes a nadie concreto en la cabeza cuando escribes, así que cualquier tema parece igual de válido. Y cuando todos los temas valen, ninguno destaca.
El avatar que no sirve para nada
Lo primero es quitarnos de encima la versión inútil de esto.
La ficha de “Marta, 38 años, vive en Valencia, le gusta viajar” no ha ayudado nunca a nadie a decidir qué publicar un martes. Los datos demográficos describen a una persona, pero no te dicen qué necesita leer.
Lo que sí sirve son cuatro cosas:
- En qué momento está. No es lo mismo quien todavía no ha empezado que quien lleva seis meses y se ha estancado. Son dos comunidades distintas.
- Qué ha intentado ya y no le ha funcionado. Aquí está la mitad de tu contenido, porque si repites lo que ya probó, te descarta.
- Qué le frena de verdad. Casi nunca es la falta de información. Suele ser tiempo, miedo a hacer el ridículo, o no saber cuál de las diez cosas hacer primero.
- Qué quiere conseguir, dicho con sus palabras. No “escalar su negocio”. Algo como “dejar de estar todo el día contestando lo mismo por WhatsApp”.
Con eso ya puedes decidir un temario entero. Con la edad y la ciudad, no. Y decide algo más que el temario: decide qué posts provocan respuesta en vez de silencio, porque una pregunta solo funciona si va dirigida a alguien concreto.
Y ese avatar no se inventa, se escucha
Aquí está el cambio de método que importa. La mayoría se sienta a imaginarse al cliente ideal. Se puede hacer mejor, y no cuesta más.
Las preguntas de entrada
Skool te deja poner hasta tres preguntas obligatorias a quien pide entrar, y sus respuestas se pueden exportar.
Son tres, así que se gastan con cabeza. Una buena combinación es preguntar a qué se dedica, en qué punto está y qué le trae aquí. Con eso, cada persona que entra te está rellenando una ficha de investigación sin darse cuenta.
Lo que suele desaprovecharse es lo que viene después: esas respuestas hay que leerlas de seguido, no de una en una. Cincuenta respuestas leídas juntas enseñan patrones que ninguna respuesta suelta enseña.
El hilo de presentaciones
Un hilo fijo donde cada uno cuenta quién es. Funciona como dinamización, y funciona el doble como investigación.
Y hay un truco que lo convierte en oro: da tú el guion. En vez de “preséntate”, pon las tres cosas que quieres saber. Por ejemplo: qué haces, en qué se te va el tiempo, y qué te gustaría haber resuelto de aquí a tres meses.
Con eso dejas de tener cincuenta presentaciones distintas y tienes cincuenta respuestas comparables.
Una encuesta corta
Cuando ya hay algo de gente, una encuesta. Con una regla: pocas preguntas y abiertas.
Las encuestas de quince opciones cerradas confirman lo que ya pensabas, porque las opciones las escribiste tú. Una sola pregunta abierta del tipo “¿con qué estás peleándote ahora mismo?” te devuelve cosas que no habías considerado.
Lo valioso de las respuestas abiertas no es solo el tema. Son las palabras exactas con las que lo cuentan.
Lo que ya escriben en otros sitios
Y si todavía no tienes a nadie a quien preguntar, que es el caso al principio, esto es lo que hay que hacer.
Esa gente ya está escribiendo, sin que nadie les pregunte y sin quedar bien delante de ti: en foros del sector, en grupos, en los comentarios de vídeos sobre tu tema, en las reseñas de productos parecidos al tuyo.
Ahí se lee lo que de verdad les frustra, con su vocabulario, con sus quejas concretas. Es la fuente más limpia que hay, porque nadie está posando.
Guarda las palabras, no solo las ideas
Este es el paso que casi todo el mundo se salta, y es el que más rinde a la larga.
Cuando alguien te describe su problema, copia la frase entera en un documento. Tal cual, con sus faltas si las tiene. No la resumas, porque al resumir la traduces a tu vocabulario y ahí se pierde lo bueno.
Sirve para tres cosas:
Para los títulos. La gente busca lo que ella diría, no lo que dirías tú. Si tú lo llamas “onboarding” y ellos lo llaman “no sé por dónde empezar”, el título lleva lo segundo. Eso vale para tu blog, para tus vídeos y para el buscador de Skool.
Para la About. Cuando alguien lee su propio problema descrito con sus palabras, se reconoce en segundos. No hay técnica de escritura que gane a eso.
Para saber si te has desviado. Si al releer tus últimos diez títulos no encuentras el vocabulario de tu gente, has empezado a escribir para ti.
De ahí sale el temario, no de la inspiración
Con quince o veinte frases recogidas ya no tienes que decidir de qué hablar. Cada frase es un tema, y encima uno que sabes que le importa a alguien concreto porque te lo ha dicho él.
Y la que más se repita entre todas, esa no es un post. Esa es tu comunidad entera.
La comprobación que lo pone todo en su sitio
Cuando tengas el avatar escrito, léelo y pregúntate: ¿esto describe a alguien, o describe a todo el mundo?
Si al leerlo cabe cualquiera, todavía no tienes un avatar, tienes un deseo de que te valga todo el mundo. Y esa es exactamente la razón por la que cada semana no sabes de qué hablar.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el avatar o cliente ideal de una comunidad?
La descripción concreta de la persona a la que le sirve lo que haces: en qué momento está, qué ha intentado ya, qué le frena y qué quiere conseguir. Lo que no es útil son los datos demográficos sueltos: la edad y la ciudad no te dicen qué publicar el martes.
¿Cómo sé qué contenido quiere mi comunidad?
Preguntándoselo y leyendo lo que ya escriben. Las preguntas de entrada, un hilo de presentaciones y una encuesta corta te dan más temario del que vas a poder producir en seis meses, y sin inventarte nada.
¿Cuántas preguntas debe tener una encuesta a la comunidad?
Pocas y abiertas. Es mejor una sola pregunta bien hecha, del tipo de con qué estás peleándote ahora mismo, que quince opciones cerradas que solo confirman lo que ya pensabas.
¿Qué hago si mi comunidad todavía no tiene miembros a los que preguntar?
Escuchar donde ya está esa gente: foros del sector, grupos, comentarios en vídeos de tu tema, reseñas de productos parecidos. Ahí escriben con sus palabras y sin que nadie les pregunte, que es la forma más limpia de oírles.
¿Por qué es importante usar las palabras exactas de la gente?
Porque tu contenido lo van a encontrar buscando lo que ellos dirían, no lo que dirías tú. Si tú lo llamas onboarding y ellos lo llaman que no sé por dónde empezar, el título tiene que llevar lo segundo.